Planta agrícola de producción de biometano SCEA Le Bihan, en Loudéac (Francia).

Un acercamiento a los combustibles renovables: biometano, una alternativa renovable para el aprovechamiento de residuos

El biometano es un gas renovable que puede sustituir al gas natural de origen fósil en numerosos usos. Se obtiene a partir de materia orgánica biodegradable, como estiércoles y purines, restos de alimentos, lodos de depuradora, la fracción orgánica de los residuos municipales o subproductos agroindustriales, convirtiendo materiales residuales en una fuente de energía. 

Su principal ventaja es que aprovecha recursos ya existentes y puede evitar parte de las emisiones asociadas a la descomposición o gestión inadecuada de esos residuos, especialmente las emisiones de metano. Su balance climático, no obstante, depende del tipo de materia prima utilizada, de las fugas de metano durante el proceso, del consumo energético de la instalación y de la gestión del digestato. 

Como combustible renovable, el biometano es una de las soluciones disponibles para sustituir parte del gas fósil, principalmente en usos térmicos e industriales difíciles de electrificar directamente. También puede almacenarse y transportarse mediante buena parte de las infraestructuras gasistas existentes, siempre que cumpla las especificaciones de calidad y sostenibilidad aplicables. 

¿Cómo se produce? 

El proceso comienza habitualmente con la digestión anaerobia, un proceso biológico en el que microorganismos descomponen la materia orgánica en ausencia de oxígeno. Como resultado se obtiene biogás, una mezcla formada principalmente por metano (CH₄) y dióxido de carbono (CO₂), además de pequeñas cantidades de vapor de agua, sulfuro de hidrógeno y otras impurezas. 

Posteriormente, ese biogás se somete a un proceso de purificación o upgrading, mediante el que se eliminan buena parte del CO₂, el agua y las impurezas hasta obtener un gas rico en metano y con características próximas a las del gas natural convencional: el biometano. 

Gracias a ello, puede inyectarse en la red gasista o utilizarse en instalaciones y vehículos preparados para consumir gas natural. La inyección no es completamente automática: la planta debe cumplir las normas de calidad del gas y disponer de sistemas de medición, regulación de presión, odorización cuando corresponda y una conexión adecuada con la red. Por tanto, el biometano permite aprovechar infraestructuras existentes, aunque cada proyecto requiere instalaciones específicas de conexión y control. 

No toda la biomasa es igualmente apta para producir biogás mediante digestión anaerobia. Los residuos húmedos y biodegradables —purines, estiércoles, lodos, biorresiduos y determinados subproductos agroalimentarios— son especialmente adecuados. En cambio, buena parte de la biomasa forestal leñosa necesita otros procesos o tratamientos previos. 

 

Nada se desperdicia: usos del biometano 

Gracias a que posee características similares a las del gas natural, el biometano puede utilizarse en muchas de sus aplicaciones e integrarse en las infraestructuras gasistas existentes. Sus principales usos son: 

  • Combustible renovable para el transporte. El biometano puede utilizarse como gas natural vehicular (GNV), Puede emplearse como biometano comprimido o licuado en vehículos compatibles, especialmente en camiones, autobuses, maquinaria y flotas profesionales. Su uso permite reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y aprovechar tanto los automóviles como las estaciones de servicio ya existentes, contribuyendo a una movilidad más sostenible. 
  • Materia prima para nuevos combustibles y productos renovables. También puede emplearse como recurso para producir hidrógeno y metanol renovables y otros productos energéticos o químicos, ampliando su contribución a la descarbonización de distintos sectores. 
  • Suministro de energía para hogares e industrias. Puede inyectarse en la red y emplearse para calefacción, agua caliente o procesos industriales, sustituyendo gas fósil. Su utilización resulta especialmente interesante en procesos de alta temperatura o en instalaciones donde la electrificación directa sea técnica o económicamente más compleja.  
  • Generación de electricidad y calor. Tanto el biometano como el biogás pueden utilizarse en calderas, motores de cogeneración o instalaciones industriales. En muchas plantas, el biogás se consume directamente para producir electricidad y calor sin transformarlo previamente en biometano. Cuando existe acceso viable a la red gasista, la producción de biometano puede permitir una utilización más flexible y de mayor valor energético. 

Además, la digestión anaerobia produce digestato, un material rico en nutrientes que puede sustituir parcialmente a fertilizantes minerales. 

De este modo, el biometano puede combinar dos objetivos de la transición energética: reducir el uso de combustibles fósiles y mejorar la gestión de determinados residuos mediante un modelo de economía circular. 

 

El biometano, una gran oportunidad industrial para España 

España reúne condiciones especialmente favorables para convertirse en uno de los principales productores europeos de biometano. La dimensión de su sector primario, unida al peso de la industria agroalimentaria y a la amplia extensión del medio rural, se traduce en una elevada disponibilidad de residuos agrícolas, ganaderos, agroalimentarios y urbanos susceptibles de ser valorizados. 

Según un informe de Sedigas, España cuenta con un potencial técnico de producción de hasta 163 TWh anuales de biometano. Una estimación más reciente de APPA Biogás señala que podrían movilizarse de forma realista entre 25 y 35 TWh anuales en 2035, una cantidad equivalente aproximadamente al 7%-10% del consumo actual de gas natural en España. 

El desarrollo del biometano todavía se encuentra en una fase inicial, aunque avanza con rapidez. A comienzos de 2026, España contaba con 23 plantas en funcionamiento, 21 de ellas inyectando biometano en la red gasista, y con una capacidad conjunta cercana a 1,4 TWh anuales, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. 

Más allá de estas cifras, el biometano ofrece una importante oportunidad para transformar residuos en un recurso energético de alto valor, contribuyendo al mismo tiempo a la descarbonización y al desarrollo económico del medio rural. Su despliegue puede impulsar nuevas inversiones, generar empleo y abrir nuevas fuentes de ingresos para agricultores, ganaderos, cooperativas e industrias agroalimentarias. 

Además, la producción de biometano favorece una gestión más eficiente de los residuos, ya que genera digestatos que pueden aprovecharse en los suelos agrícolas para aportar nutrientes y mejorar sus características. Este uso, conocido legalmente como operación de valorización R10, debe realizarse conforme a la normativa aplicable, aunque el digestato no se comercialice como fertilizante. De este modo, se devuelven nutrientes al suelo y se cierra el ciclo de la materia. 

A ello se suma otra ventaja estratégica: la producción de energía renovable a partir de recursos autóctonos contribuye a reducir las importaciones de gas fósil y reforzar la seguridad y la autonomía energética de España y de Europa, en línea con los objetivos del plan REPowerEU. 

Por último, su compatibilidad con las infraestructuras gasistas existentes facilita su incorporación al sistema energético. El biometano puede distribuirse a través de la red y utilizarse en hogares, industrias y medios de transporte compatibles con gas natural, acelerando la sustitución de combustibles fósiles y aprovechando activos ya desplegados. 

En este contexto, el biometano demuestra cómo los combustibles renovables pueden contribuir simultáneamente a reducir emisiones, impulsar la economía circular, fortalecer el tejido industrial y generar nuevas oportunidades para el medio rural y para el conjunto de la economía española.