El HVO, acrónimo de Hydrotreated Vegetable Oil (aceite vegetal hidrotratado), es un combustible renovable producido a partir de aceites vegetales y grasas animales. Este biocombustible avanzado representa una alternativa sostenible al diésel fósil, reduciendo significativamente las emisiones de CO2 y fomentando un modelo de economía circular. Gracias a su capacidad para utilizar excedentes como materia prima y su compatibilidad con los motores diésel actuales, el HVO se posiciona como una solución probada y madura para impulsar la movilidad sostenible y la transición energética.
Residuos como materia prima
El HVO se produce mediante procesos que aprovechan residuos y subproductos de origen vegetal y animal. Esto garantiza su sostenibilidad sin competir con la producción alimentaria o el uso de tierras cultivables.
Principales materias primas
- Subproductos del refinado de aceites vegetales: el aceite usado de cocina (UCO) recolectado de hogares, restaurantes e industrias alimentarias; el aceite de girasol, soja, oliva, colza y otros cultivos oleaginosos no aptos para el consumo humano.
- Grasas animales: incluyendo sebo y subproductos cárnicos no aptos para consumo humano, regulados bajo estrictas normativas europeas. Estas materias primas proceden de granjas, integradores, mataderos e industrias de transformación cárnica, así como de salas de despiece y establecimientos comerciales.
Estos aceites y residuos grasos, que de otro modo se destinarían a vertedero o incineración, son sometidos a procesos de limpieza y adecuación para eliminar impurezas como humedad, fósforo o metales, hasta obtener una materia prima apta para su transformación en HVO. Al cerrar este ciclo de aprovechamiento, los aceites usados se convierten en un ejemplo paradigmático de economía circular, al transformar un residuo cotidiano en un recurso energético sostenible
Tecnología de vanguardia: la producción de HVO
La producción de HVO sigue un proceso técnico y riguroso que garantiza un producto de alta calidad y está respaldado por un nivel de madurez tecnológica TRL10, lo que significa que está completamente desarrollado y listo para implementarse a gran escala. Esto lo convierte en una alternativa real para afrontar la descarbonización del transporte en el vehículo ligero, así como en sectores de difícil electrificación, como el transporte pesado por carretera, el marítimo y el aéreo.
El HVO es químicamente equivalente al diésel fósil, por lo que es totalmente compatible con los motores diésel actuales sin necesidad de modificaciones. De hecho, en España ya hay más de 1.000 estaciones de servicio que ofrecen combustibles renovables.
Además, el proceso de producción es capaz de reducir la huella de carbono en hasta un 90% en comparación con los combustibles fósiles a los que sustituye. Su desarrollo está respaldado por tecnologías avanzadas, las cuales permiten adaptarlo a las necesidades de diferentes sectores. A pesar del gran potencial que representa, el despliegue masivo del HVO depende de incentivos regulatorios y políticas públicas que fomenten el uso de combustibles renovables.