Un acercamiento a los cultivos intermedios: una nueva materia prima para la producción de combustibles renovables

Los cultivos intermedios constituyen una nueva categoría de materias primas sostenibles que pueden aumentar la disponibilidad de biomasa para la producción de combustibles renovables en la Unión Europea, y contribuir a la generación de mayores ingresos para el sector agrario especialmente relevante para España.

Marco regulatorio europeo 

Su reciente incorporación al anexo IX de la normativa europea sobre energías renovables (Directiva RED) mediante la Directiva Delegada (UE) 2024/1405, abre una vía adicional para aumentar el suministro de biomasa en superficies agrícolas, siempre bajo los criterios de sostenibilidad y certificación aplicables. 

¿Qué son los cultivos intermedios y cómo funcionan? 

Estos cultivos se implantan entre dos cultivos principales dentro de una rotación agrícola o durante periodos en los que la tierra permanecería en barbecho o sin uso productivo. Su principal característica es que permiten generar producción adicional de biomasa, aceites vegetales o proteínas dentro de las mismas superficies agrícolas ya utilizadas, aumentando la eficiencia del uso del suelo. 

Más allá de su aportación a la descarbonización 

Además de su contribución energética, los cultivos intermedios presentan beneficios agronómicos y ambientales importantes, entre ellos: 

  • Mejora de la estructura del suelo. 
  • Incremento del contenido de materia orgánica. 
  • Reducción de la erosión. 
  • Aumento de la biodiversidad edáfica. 
  • Generación de ingresos adicionales para el agricultor (ingreso adicional potencial para el agricultor de 200 a 400 €/ha/año, sin comprometer cultivos principales). 
  • Incremento de la proteína vegetal disponible y menor dependencia. 

Desarrollo industrial potencial en España y en la Unión Europea 

Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), España cuenta con más de 23,4 millones de hectáreas de superficie agrícola útil, condiciones climáticas favorables y una estructura agrícola basada en amplias rotaciones cerealistas, lo que le otorga un alto potencial para implantar estos cultivos e integrarlos en la producción de combustibles renovables. 

La propia Comisión Europea, a través de un informe publicado en 2024, sitúa el potencial total de biomasa procedente de cultivos intermedios en la Unión Europea en torno a 186 millones de toneladas anuales, incluyendo aproximadamente 27 millones de toneladas de aceites vegetales y un volumen adicional de biomasa amilácea y lignocelulósica. De esta manera, se podría constituir una base relevante de materias primas para biocarburantes avanzados y combustibles sostenibles de aviación (SAF). 

Una magnitud que sitúa a los cultivos intermedios entre las pocas opciones con capacidad potencial para aportar una base de materia prima significativa y adicional a la industria europea de la bioeconomía. 

Este volumen resulta especialmente relevante en el contexto de los objetivos europeos de descarbonización del transporte, que exigirán un fuerte aumento de la producción de combustibles renovables durante las próximas décadas. Además, su desarrollo puede contribuir a ampliar el pool de materias primas renovables disponible para sectores de difícil electrificación, en particular la aviación. 

Papel impulsor en la cadena de valor de los combustibles renovables 

Los cultivos intermedios constituyen una nueva fuente de materias primas sostenibles en la cadena de valor de biocarburantes, aportando lípidos vegetales, fibras y almidones (amiláceas) compatibles con las tecnologías existentes: 

  • HEFA/HVO (Hydroprocessed Esters and Fatty Acids / Hydrotreated Vegetable Oils): para diésel renovable (HVO) y SAF. 
  • Coprocesado en refinerías: como materia prima complementaria a residuos lipídicos (UCO o grasas). 
  • Producción de biometano mediante digestión anaeróbica (fibras, lípidos y almidones). 
  • Bioetanol por hidrólisis y fermentación (fibras y almidones). 
  • Alimentación para tecnologías más incipientes como biomass-to-liquid (B-t-L). 

Puedes consultar el informe completo aquí.